Un inmenso incendio devastó este miércoles el campamento de Moria, en la isla griega de Lesbos, el mayor campo de refugiados de Europa, con unos 13.000 internos.
El fuego se inició de madrugada, según las autoridades locales, debido a una protesta de refugiados que se negaban a ser recluidos tras dar positivo por la covid-19.
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Las llamas se extendieron rápidamente por los contenedores, las carpas donde dormían los refugiados y los dispensarios médicos hasta reducir la mayor parte a cenizas. El Gobierno ha decretado el estado de emergencia.
“Cuando empezó el fuego por la noche huimos a las colinas. Teníamos mucho miedo” narró uno de los afectados.
Otro refugiado, Hussein, explicó que agarraron sus documentos y lo poco que podían cargar y trataron de refugiarse en la capital de la isla, Mitilene, a unos seis kilómetros del campamento, pero fueron bloqueados por la policía local.
En principio no se ha informado de víctimas mortales pero varios refugiados fueron atendidos por inhalación de humo. “La situación es caótica”, aseguró Thomas von der Osten-Sacken, un voluntario que trabaja con la asociación local Stand by me Lesvos, tras visitar Moria a primera hora de la mañana, cuando los bomberos aún no habían terminado de sofocar las llamas junto a un avión antiincendios.
“Miles de personas se han quedado sin refugio donde dormir, ése es el principal problema ahora”, añadió el voluntario.
Pese a las peticiones de evacuar a los refugiados, el Gobierno ha prohibido a los migrantes abandonar la isla de Lesbos por miedo a un contagio. UNICEF ha alojado en sus instalaciones a 150 niños no acompañados, de los 407 que habitaban el campo (un tercio de los 13.000 internos en Moria son menores de edad).
Con información de: El Mundo
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