El primer ministro de Haití, Ariel Henry, declaró el estado de emergencia como consecuencia del terremoto de magnitud 7,2 registrado este sábado en el empobrecido país y que ha dejado, al menos, 304 muertos, de acuerdo con el más reciente informe de Protección Civil. El nuevo balance indica que 160 personas murieron en el sur y 100 en Grand’Anse, dos de las zonas más afectadas. También agrega que hay 1.800 heridos.
El potente terremoto, que también se sintió en la vecina República Dominicana y Cuba, se registró a las 08:29 hora local (12:29 GMT), a unos doce kilómetros de la localidad de Saint-Louis du Sud, con un epicentro de 10 kilómetros de profundidad. A este le siguió una réplica de magnitud 5,2 cerca de la localidad de Chantal, también con un epicentro de 10 kilómetros de profundidad.
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«El Gobierno ha decidido esta mañana declarar el estado de emergencia durante un mes tras esta catástrofe», dijo Henry en conferencia de prensa. El presidente asumió el cargo el 20 de julio, trece días después del asesinato del presidente del país, Jovenel Moise, a cargo, según las pesquisas, de un comando de 26 mercenarios que irrumpieron en su residencia privada de Puerto Príncipe. «Los primeros detalles de información nos hacen creer que hay varios heridos, que hay muchos muertos y casas derrumbadas. Ahora hay mucha gente bajo los escombros. Especialmente en hoteles y lugares de culto», subrayó.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), que llegó a emitir una alerta de tsunami que posteriormente canceló, asignó al terremoto una alerta roja en su escala de daños humanos, que significa que «es probable que haya un alto número de víctimas y es probable que el desastre afecte a una zona extensa», indicó en su página web.
«Según todos los datos disponibles, la amenaza de tsunami por este terremoto ha pasado y no hay amenaza», ratificó la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) en su último boletín sobre el sismo. Una hora antes, esta organización encargada de vigilar la emergencia de posibles tsunamis en todo el mundo, había avisado de la posibilidad de que se produjeran olas gigantescas de entre «1 o 3 metros sobre el nivel de la marea» en algunas costas de Haití.
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Organizaciones como la Federación Internacional de la Cruz Roja y Catholic Relief Services coincidieron en la instalación «inmediata» de albergues para socorrer a «muchas personas» que han perdido sus hogares a causa del terremoto. «En la zona se va a necesitar de todo, alimentos, medicinas, equipos pesados para la limpieza de escombros (…) también habrá que instalar albergues de inmediato, porque la gente no volverá a sus casas destruidas o semidestruidas», dijo a EFE el delegado en Puerto Príncipe de la Federación Internacional de la Cruz Roja, Peter Finlay. El director en Haití de Catholic Relief Services, Akim Kikonda, declaró que en la ciudad de Les Cayes se necesita de la «inmediata» instalación de albergues temporales y el suministro de lonas, bidones para almacenar agua y materiales de higiene personal.
Un corredor humanitario ya ha sido desplegado por la Federación Internacional de la Cruz Roja (FICR), con ayuda no alimentaria ya lista para 4.500 personas, informó la organización en un comunicado. Y más ayuda de emergencia se está preparando desde Panamá y otras zonas del Caribe, destacó la federación, que señaló que el apoyo psicológico a las víctimas es muy necesario «dado que muchos de los afectados sufrieron anteriormente el trauma del terremoto de 2010».
La comunidad internacional se vuelca con Haití
Diversos países han expresado su solidaridad a Haití. Desde Estados Unidos, el presidente Joe Biden ya ha autorizado «una respuesta inmediata», según fuentes de la Casa Blanca que han confirmado que el mandatario ha sido informado de la situación en el país caribeño durante una videoconferencia con su equipo de seguridad centrada teóricamente en Afganistán. Biden ha encargado a la responsable de la agencia de cooperación (USAID), Samantha Power, que coordine estos trabajos.
También ha tendido su mano el presidente dominicano, Luis Abinader, que ha ordenado a su ministro de Exteriores que se ponga en contacto con el primer ministro de Haití, Ariel Henry, «para facilitar cualquier ayuda dentro de nuestras posibilidades». Abinader ha expresado en Twitter su «consternación» por lo ocurrido en Haití, que comparte con República Dominicana la isla La Española. Pese a lo que llegó a temerse en un primer momento, el director del Centro de Operaciones de Emergencias (COE) dominicano, general Juan Manuel Méndez, ha descartado daños en este país, según ‘Listín Diario’.
Por su parte, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, ha lamentado que, «una vez más», Haití se ha visto «golpeado por la adversidad», con «grandes daños a su población e infraestructura. «Hemos tomado contacto con sus autoridades y estamos preparando un envío de ayuda humanitaria que sin duda, necesitan con desesperación y urgencia«, ha añadido.
Su homólogo boliviano, Luis Arce, ha compartido también en Twitter un mensaje de apoyo a los «hermanos haitianos» y ha ofrecido su pésame por el previsible alto número de muertos, así como una pronta recuperación a los heridos, si bien las autoridades del país caribeño aún están evaluando el alcance exacto de los daños personales y materiales.
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La «total solidaridad» ha llegado igualmente desde Perú, por boca de su presidente, Pedro Castillo.
«Como gobierno de la región, estaremos atentos para brindar el apoyo necesario a la nación hermana con el fin de avanzar en unidad».
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, también ha mostrado su «solidaridad» con Haití. «Mi solidaridad y la de todo el pueblo español con Haití por el grave terremoto que ha sufrido en el día de hoy, que ha dejado víctimas y heridos así como fuertes daños materiales en el país», ha escrito Sánchez en un mensaje en Twitter en el que ha ofrecido el apoyo de España para «salir adelante» después de este «terrible suceso».
Haití, considerado el país más pobre del hemisferio occidental, aún vive con el impacto del catastrófico terremoto de 2010 que dejó unas 200.000 personas muertas. El país también se encuentra inmerso en un estado de agitación política desde el asesinato en julio del presidente Jovenel Moise.
El representante del Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) en Haití, Brun Maes, se ha mostrado «profundamente apenado» por las primeras informaciones sobre víctimas y «fuertes daños» y ha confirmado la disposición de la agencia para colaborar tanto con el Gobierno como con otros socios y ayudar a las áreas afectadas. El personal de UNICEF en el sur del país ha comenzado a evaluar la situación para priorizar esta asistencia, teniendo en cuenta que habrá desplazados que necesitarán refugio, agua limpia o atención médica. Ya antes de este sísmo, la agencia calculaba en 1,9 millones los niños haitianos que necesitaban ayuda humanitaria.
Con información de: El Confidencial
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