Luego de una prolongada espera que se extendió por más de un año, el gendarme argentino Nahuel Gallo finalmente pisó suelo argentino este lunes 2 de marzo.
El uniformado, que permaneció bajo custodia de las autoridades venezolanas durante 448 días en el centro penitenciario El Rodeo I, (Miranda)n arribó al Aeropuerto Internacional de Ezeiza pasadas las 04:30 de la madrugada en un vuelo privado.
La detención de Gallo se produjo el 8 de diciembre de 2024, cuando intentaba ingresar a Venezuela por la frontera con Colombia para reencontrarse con su esposa, María Alexandra Gómez, y su pequeño hijo.
En aquel momento, fue interceptado por funcionarios de seguridad bajo acusaciones de presunta conspiración, lo que dio inicio a un complejo proceso judicial y diplomático que lo mantuvo incomunicado de su familia por meses.
El reencuentro más emotivo ocurrió en la pista de aterrizaje, donde el gendarme pudo abrazar a su hijo Víctor, de tres años. María Alexandra Gómez, quien encabezó una incansable campaña por la liberación de su esposo, expresó su alivio horas antes de la llegada: «Víctor podrá abrazar a su papá en pocas horas. Gracias a todos por estar pendientes de nuestra situación y por el apoyo recibido».
En la terminal aérea, una comitiva oficial integrada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; la senadora Patricia Bullrich; el canciller Pablo Quirno y el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, recibió al efectivo.
Bullrich, visiblemente conmovida por el estado físico del gendarme, declaró ante los medios presentes: «Ahora va a haber que cuidarlo mucho, estaba bastante flaco por todo lo que le tocó pasar en el centro de detención».
Por su parte, el gobernador Raúl Jalil destacó las gestiones realizadas para lograr este desenlace: «Fueron meses de mucha angustia para la familia de Nahuel en Catamarca. Hoy celebramos que esté de vuelta en casa, sano y salvo, después de tanto tiempo de incertidumbre sobre su integridad».
El traslado de Gallo fue posible gracias a la logística de un avión privado facilitado por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
Según los reportes, el gendarme viajó vistiendo la camiseta de la Selección Argentina y compartió momentos de tranquilidad con la tripulación, dejando atrás los muros de El Rodeo I.
Su liberación representa el cierre de un capítulo de gran tensión en las relaciones consulares, marcado por el hermetismo de las instituciones venezolanas.
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