A las 9 de la noche del sábado 3 de octubre pasado, Árnold Andrey Toro, de 25 años de edad, iba a ingresar a su casa en el sur de Bogotá, Colombia. Iba con una amiga. Al abrir la puerta, dos hombres que se movilizaban en bicicletas y llevaban gorras y tapabocas, los abordaron violentamente.
Uno de ellos persiguió a la mujer, quien se ocultó detrás de un carro que estaba en la vía. Árnold enfrentó al otro. Estaba decidido a no dejarse robar. Luego de un forcejeo, el delincuente le disparó en el rostro.
Tras el impacto, ambos delincuentes huyeron en sus bicicletas, pero uno de ellos notó que a la víctima se le había caído su celular. Volvieron, lo recogieron y desaparecieron en las oscuras calles de esta zona.
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La acompañante no pudo moverse y quedó escondida detrás del mismo automóvil. Desde ahí llamó a Brayan, su exesposo y hermano de Árnold. De inmediato se desplazó al lugar, y lo alzó. Una ambulancia llegó rápidamente, y fue trasladado en delicado estado de salud al hospital de Kennedy, desde donde permanece desde esa noche.
Brayan no se le ha despegado ni un minuto a su hermano desde que todo esto pasó, pero tuvo tiempo para dirigirse al CAI Brasil, de donde, según dijo, salieron los uniformados que llegaron a atender el llamado de auxilio por el robo e intento de homicidio.
Se sabe que hay unos videos de cámaras de seguridad de la zona que captaron a los delincuentes, pero llevaban el rostro completamente cubierto. Según Brayan, los policías le manifiestan que el caso está avanzando, pero él dice que no ve avances en la investigación.
“En la casa donde ellos viven están los videos, y la policía también se llevó los videos”, manifestó el joven, quien mientras espera que se avance en la identificación de estos delincuentes para poder capturarlos, está atento al delicado estado de salud de su hermano.
Emilce Hernández, tía de la víctima, explicó en conversación con EL TIEMPO que la bala está entre el cráneo y la columna, y que por la posición en la que quedó no ha sido posible retirarla.
Brayan aclaró la situación médica de Árnold. “A él no lo han operado, me dicen que la bala no está afectando nada, que el sitio donde está alojada la bala es muy difícil para retirarla. Me dicen que le tienen que hacer una operación en la mandíbula porque la bala afectó esa parte también. Tiene una infección en el pulmón y lo tienen con medicamentos”, dijo.
Está conectado a un ventilador, y su familia solo puede recibir información de su salud a través de videollamadas. No hay permisos para visitarlo debido a las medidas adoptadas por la pandemia.
Árnold es un sustento importante para su madre, con quien vive en la casa a la que iba ingresar cuando lo atacaron. El joven bogotano trabaja en la fabricación de hornos metálicos para panaderías y pastelerías, en un local comercial del sector de Roma, en la carrera 86 de la localidad de Kennedy.
Con información de: El Tiempo
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