Los terremotos que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio han dejado a miles de personas con secuelas a largo plazo, una situación que empeora tras la llegada de las lluvias y el reinicio de las clases, según advirtió el Comité de Emergencia Español. Aunque la atención a la catástrofe ha pasado a una fase de recuperación temprana, la ONG insistió en que las necesidades en el terreno siguen siendo críticas.
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El 25 de junio, la organización activó un operativo humanitario en el que participan ocho ONG (Acción contra el Hambre, Aldeas Infantiles SOS, Educo, Entreculturas, Médicos del Mundo, Oxfam Intermón, Plan International y World Vision). Este despliegue multisectorial abarca las zonas más afectadas —Distrito Capital, La Guaira, Miranda y Falcón— y contempla extenderse hacia Carabobo y Aragua.
Prioridades y el reto del regreso a las aulas
El Comité señaló que las prioridades absolutas en esta etapa son:
- Protección infantil y continuidad educativa.
- Salud mental y atención médica primaria.
- Vivienda, agua, saneamiento e higiene.
- Asistencia alimentaria.
Uno de los desafíos más complejos es el retorno a clases. Al respecto, la ONG alertó que «la comunidad educativa requiere urgentemente de protocolos claros de actuación, rutas de evacuación y espacios preparados que eviten la toma de decisiones improvisadas ante posibles réplicas y que, al mismo tiempo, contengan las secuelas emocionales y el duelo de los estudiantes».
Por ello, los esfuerzos de las organizaciones se articulan en torno a la protección y el acompañamiento psicosocial para garantizar la dignidad y la capacidad de resiliencia de las poblaciones más vulnerables.
Ejes de la respuesta humanitaria
Las labores de asistencia sobre el terreno se dividen en tres áreas fundamentales:
- Agua y Saneamiento: Tras la distribución de millones de litros de agua potable, los trabajos se centran en el mantenimiento de infraestructuras clave en barrios y residencias de adultos mayores. Esto incluye la instalación de tanques, grifos y duchas inclusivas, además de la entrega de miles de kits de higiene familiar.
- Educación: Los programas benefician a más de 26 500 estudiantes mediante la entrega de útiles, la reconstrucción de escuelas dañadas, el diseño de modalidades semipresenciales o híbridas y la creación de espacios temporales de aprendizaje.
- Salud y Nutrición: Se realizan jornadas médicas móviles, soporte especializado para madres y lactantes, entrega de medicamentos y alimentos de primera necesidad, así como apoyo para restablecer los medios de subsistencia locales.
Un compromiso sostenido
La directora del Comité de Emergencia Español, Sara Barbeira, enfatizó que la recuperación va más allá de la ayuda inmediata. «La reconstrucción exige un compromiso sostenido en el tiempo que dote a la ciudadanía y líderes comunitarios de las herramientas logísticas y emocionales necesarias para organizar la respuesta de sus propias comunidades», afirmó.
Barbeira concluyó con un llamamiento a no abandonar la ayuda en el país: «Las necesidades sobre el terreno continúan en Venezuela. Para que las familias en situación de mayor vulnerabilidad reconstruyan sus vidas y recuperen su independencia, el apoyo sostenido es indispensable».
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