Una nueva pista surgió en el crimen que conmocionó a Dallas, en el estado de Texas, Estados Unidos; pues la madre condenada a la muerte podría ver la luz.
Hace 24 años fue acusada de apuñalar a sus pequeños, en todo este tiempo Darlie Routier aseguró ser inocente del crimen; pues amaba a sus hijos.
Según los hechos, Darlie Routier junto a sus dos pequeños Devon y Damon dormían en el piso inferior de su casa, frente a la tele. Ella tapada con una colcha, en el sillón de cuero negro; los chicos, de 6 y 5 años, sobre el suelo, con sus mantas y almohadas.
Mientras que, Darin Routier, el padre de familia, lo hacía arriba, en su dormitorio matrimonial con Drake, el más pequeño de solo 7 meses. Un ruido de vidrios rotos y los gritos destemplados de su mujer lo despertaron sobresaltado.
Leer más: Maduro envía romántico regalo a Marlene De Andrade por sus cumpleaños
El pasado 6 de junio de 1996, Darin manoteó los anteojos y bajó saltando los escalones, casi sin vestirse. Abajo, el living era un mar rojo. Por sobre los gritos de su mujer, reinaba el frío silencio.
Sus hijos estaban sobre el piso, parecían durmiendo, tal como los había dejado un rato antes. Darlie decía histérica que un hombre blanco vestido de negro, con una gorra, los había acuchillado a ella y a los chicos.
Ella llamó al 911 mientras él intenta salvar la vida de sus pequeños. Mucho no puede hacer. Devon tiene el pecho lleno de agujeros; Damon, está con los ojos bien abiertos. Él, lo vio todo. Solo que no puede decirlo, el aire ya casi no circula por sus cuerdas vocales y lucha desesperado para poder respirar.
La policía llegó un minuto después a la casa de dos plantas, de estilo victoriano y ladrillo a vista, en la calle Eagle Drive 5801, de Rowlett, en los suburbios de la ciudad de Dallas, en el estado de Texas, Estados Unidos.
Festejos sobre la tumba
Los chicos fueron enterrados tres días después, el 9 de junio. El 14, el día que Devon hubiera cumplido 7 años, Darlie y Darin llevaron a cabo un festejo que resultaría sumamente perjudicial para la joven madre en el juicio que vendría. Celebraron el cumpleaños de su hijo mayor en el cementerio: soltaron decenas de globos amarillos celestes y rojos y cantaron, al lado de su tumba, el Cumpleaños Feliz.
Una Darlie sonriente tiró serpentinas en aerosol mientras se la veía mascando chicle ostensiblemente. Las cámaras de televisión la enfocaban en primer plano, nadie podía creer lo que veía. Luego, el matrimonio Routier dio una nota de 45 minutos al noticiero KXAS-TV del Canal 5. Allí dijeron que ellos no tenían nada que esconder, que no tenían idea por qué alguien había asesinado a sus hijos.
La celebración del cumpleaños de su hijo mayor que hicieron sobre la tumba del pequeño, fue una condena anticipada para la joven madre. La gente no vio padres devastados
No parecían padres devastados. No había llantos ni enorme desolación. A veces, ya lo aprenderían, parecer desconsolado puede ser tan importante como estarlo.

La incredulidad se abre paso
Para los investigadores de homicidios, el relato de lo ocurrido contado por Darlie no conjugaba para nada con la escena del crimen. El de Darin, concordaba perfectamente, además ella nunca lo había situado en el piso inferior durante los hechos.
¿Qué cosas no cerraban de lo que dijo Darlie? Muchas. Por ejemplo, que no había sangre en el sofá donde ella estaba durmiendo y donde supuestamente había sido acuchillada en el cuello. El detective Jimmy Ray Paterson testificaría en el juicio que la policía había encontrado sangre cerca de la bacha de la cocina y cerca de la puerta principal, y que extrañamente no se había hallado nada de sangre cerca de la ventana del garaje, por donde dijo Darlie se había escapado el intruso. Tampoco la había fuera de la casa.
Paterson agregó algo que dejó fríos a todos los presentes: que Darlie no había demostrado mucha preocupación por sus hijos mientras la policía la entrevistaba esa fatídica mañana. Su abogado defensor esgrimió frente al jurado que eso era por el efecto de los sedantes, pero la estocada ya había sido dada. Más conmovido estuvo el paramédico Jack Colby, quien recordó el último aliento de Damon: “Él intentaba buscar aire, y esa fue la última vez que respiró. Sus ojos estaban abiertos y todavía había un destello de vida en ellos. Mientras estaba con él, solamente se fue desvaneciéndose…”.
Otro doctor que la examinó sostuvo que las heridas que ella presentaba aparentaban ser autoinfligidas y que eran más bien superficiales. Las declaraciones de varios enfermeros que la atendieron esos días en el hospital también la dejaron mal parada. Según ellos, había dado diferentes versiones sobre cómo había ocurrido el ataque. Y un policía de Rowlett testificó que había encontrado las pólizas de seguros de los chicos y un testamento manuscrito de Darlie Routier detrás del sillón. Encima, la investigación sacó a relucir que a la mujer le habían negado un préstamo de 5000 dólares tres días antes. Estaban llenos de deudas y tenían muy poco dinero en el banco.
Con información de: La Patilla
Visítanos en Twitter e Instagram