Los datos sobre la economía venezolana estuvieron bajo llave. Pero el silencio estadístico de por lo menos diez años, con algunas intermitencias de información, ha comenzado a disiparse en las últimas semanas con la actualización de las series históricas de algunos indicadores en el portal del Banco Central de Venezuela (BCV).
Por Florantonia Singer / elpais.com
La medida es clave en medio de la apuesta por la recuperación económica que se ha planteado el gobierno de Delcy Rodríguez desde la intervención militar de Estados Unidos. Ahora es posible saber que en enero pasado la inflación fue del 32%, 14,6% en febrero y 13,1% en marzo. La interanual alcanzó el mes pasado el 649,5%.
Inflación mas alta del mundo
Bajo la tutela de Estados Unidos también se han abierto las entrañas de las estadísticas que por años el Gobierno mantuvo bajo reserva. Al menos desde 2016, el BCV dejó de publicar las estadísticas oficiales, en el preámbulo de la hiperinflación y de la cesación de pagos. Y aunque en organismos multilaterales recogían indicadores y en momentos el propio Gobierno informó de algunos, ha sido recién ahora que el organismo comenzó a ponerse al día con sus obligaciones institucionales.
Pese a lo incómodo del dato de inflación, nuevamente de las más altas del mundo, la serie histórica comenzó a ser revelada finalmente desde febrero.
A la publicación de datos han seguido otros cambios. Hace un par de semanas, cuando Estados Unidos levantó las sanciones que le había impuesto en 2019 al BCV, hubo cambios en la directiva: la ingeniera petrolera Laura Guerra, ex cuñada de Nicolás Maduro, renunció a la presidencia y asumió temporalmente un miembro de la junta.
Se anunció en un comunicado que Estados Unidos y Venezuela contrataron auditorías para garantizar la “tranquilidad e imparcialidad de todos” en cuanto al uso de los recursos financieros del país por parte del organismo, lo que incluye una supervisión sobre el manejo de las finanzas internacionales del banco, de las operaciones monetarias y de la intervención en el mercado cambiario.
“Que los recursos de la República estén auditados por consultores externos nos da tranquilidad. El país debe tener la plena confianza de que los recursos están pasando por donde tienen que pasar y llegando a donde tienen que llegar”, señaló el presidente encargado del BCV, Luis Pérez González, que también aseguró la economía venezolana se encamina hacia “un nuevo período de estabilidad cambiaria y reducción de la inflación”,
Reconexión de Venezuela con el mundo
La intervención militar de Estados Unidos ha supuesto también la reconexión de Venezuela con el mundo, por lo que el Gobierno ha restablecido relaciones con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Eso lo ha obligado a poner las cuentas en orden. La falta de transparencia fue una fricción recurrente en la relación con esos organismos.
En 2004, el país dejó de cumplir el artículo IV de su membresía en el FMI, que exige el envío regular de datos, y en 2007 Hugo Chávez expulsó a funcionarios y cerró su oficina en el país, con lo que luego la relación quedó en un limbo.
Recientemente, también se han actualizados los números que están en la base de datos abiertos del Banco Mundial. En la mayoría de los indicadores, el país tiene información hasta el año 2011.
Justo al año siguiente, está el precipicio de la economía venezolana. Ahora, en al menos dos campos, se ha agregado información más reciente. Por ejemplo, los gráficos muestran que de un PIB per cápita de 13.000 dólares en 2012 se pasó a 4.300 dólares en 2024. El análisis, más allá del número, también permite cuestionar el argumento medular del chavismo para justificar la debacle.
Muchos años antes de las sanciones, la economía venezolana comenzó a contraerse brutalmente. De hecho, en 2012, el último año de Hugo Chávez en el poder, entró en caída libre, de acuerdo con las estadísticas. Esto ocurrió antes de las primeras sanciones individuales contra funcionarios, en 2014, y contra el Gobierno en general, en 2017.
“El problema de la política de opacidad es que impide hacer un diagnóstico apropiado de la situación económica. No hay ningún provecho que se pueda sacar de ocultar una cifra”, explica Hermez Pérez, economista y profesor de la Universidad Metropolitana.
“La opacidad genera todo tipo de distorsiones, porque genera problemas asociados al establecimiento de los precios relativos, complica la planificación de las políticas laborales de aumentos de las empresas, entre otras cosas. La inflación, por sí sola, es un fenómeno sumamente grave y el hecho que no publiques los datos no resuelves el problema, sino que reduce la credibilidad del BCV”, agrega.
El asunto es medular y condicionará los resultados de los planes económicos que hay para Venezuela. “Es un asunto de institucionalidad del país, porque no hay independencia del Banco Central de Venezuela y no se respeta el principio de que un banco central no puede dar dinero para cubrir el déficit fiscal”, apunta Pérez.
El primer boquete lo abrió Hugo Chávez, que presionó para que el organismo se convirtiera en prestamista del Gobierno. Por vía de coerción, luego modificando las leyes, se le restó autonomía al BCV, que terminó convertido en una impresora de billetes, en una máquina de producir inflación.
Por Florantonia Singer / elpais.com
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