Durante la audiencia celebrada este miércoles en un tribunal federal de Austin, el juez magistrado Dustin Howell negó la solicitud de libertad bajo fianza a Wilber Garcés Pérez, el migrante venezolano de 28 años que resultó herido por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) hace más de una semana en Austin. En consecuencia, el imputado permanecerá bajo custodia procesal.
Determinó que existe causa probable para sustentar la acusación por presuntamente «agredir, resistir, interferir u obstaculizar» a un funcionario federal. Howell argumentó además que existen elementos suficientes para considerar riesgo de fuga.
De acuerdo con CBS Austin, Garcés Pérez compareció en silla de ruedas y con el brazo izquierdo en cabestrillo. Sus abogados revelaron que aún tiene una bala alojada en la espalda tras el tiroteo registrado el pasado 20 de septiembre en el norte de la ciudad.
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Durante la sesión, el magistrado escuchó el testimonio de Rick Bazan, agente especial de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) y autor de la querella, así como las exposiciones de la Fiscalía y la defensa.
La fiscal adjunta, Britni Verdeja, presentó las grabaciones de la cámara corporal de uno de los dos agentes de ICE involucrados. Según la Fiscalía, el video muestra el momento en que el imputado supuestamente impactó a un agente con el espejo retrovisor de su vehículo. La grabación documenta también una persecución de unos ocho minutos por áreas residenciales, durante la cual el agente solicitó apoyo al Departamento de Seguridad Pública de Texas (DPS).
No obstante, los peritajes señalan que el funcionario apagó su cámara antes de contactar al segundo agente de ICE, quien finalmente disparó contra el venezolano. Este último agente no portaba cámara corporal, un hecho que Bazan no pudo justificar durante el interrogatorio.
Este punto fue enérgicamente cuestionado por el abogado defensor, Shane McMahon, quien sostuvo que las imágenes no permiten confirmar el impacto con el retrovisor. Si bien Garcés Pérez admitió en su entrevista inicial que no acató la orden de detenerse, McMahon enfatizó que desobedecer una instrucción no constituye un acto de violencia.
Pese a los alegatos, el juez dispuso que el imputado continúe bajo custodia federal. Tras la audiencia, su abogada de inmigración, Kate Lincoln-Goldfinch, criticó el fallo y alertó sobre la precaria salud de su representado: «Aún necesita una cirugía que le salve la vida; todavía tiene una bala alojada en la espalda».
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