El Fondo Monetario Internacional (FMI) utilizará datos oficiales de Venezuela para sus estimaciones económicas por primera vez en años, en medio de un progresivo acercamiento entre el organismo con sede en Washington y el gobierno del país caribeño.
Esta mayor cooperación con la administración de la presidenta interina Delcy Rodríguez se da tras la reanudación de contactos formales en abril. En julio, un enviado de alto nivel del FMI visitó Caracas por primera vez en más de dos décadas, seguimiento al que se sumó una misión técnica que concluyó a principios de septiembre.
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Según fuentes cercanas al proceso —quienes solicitaron el anonimato por no estar autorizadas a hablar públicamente—, la próxima evaluación económica del FMI se basará, al menos en parte, en estadísticas provistas por el Ejecutivo venezolano. Para los períodos históricos se combinarán cifras oficiales con estimaciones del Fondo, mientras que las proyecciones para 2026 en adelante serán elaboradas directamente por el organismo. El informe actualizado de Perspectivas de la Economía Mundial (WEO, por sus siglas en inglés) se publicará el próximo 13 de octubre.
Un portavoz del FMI declinó hacer comentarios sobre el asunto.
Normalización en la entrega de cifras
En marzo pasado, el Banco Central de Venezuela (BCV) publicó los datos de inflación de 2025, retomando la divulgación periódica de indicadores económicos tras haberla suspendido en noviembre de 2024. Desde entonces, el ente emisor ha mantenido las actualizaciones mensuales.
Este intercambio de información coincide con el inicio de un complejo proceso de reestructuración de la deuda venezolana, respaldado por Estados Unidos, el principal accionista del FMI.
Aunque el FMI aclaró que las autoridades venezolanas no han solicitado financiamiento, el intercambio de datos representa un paso indispensable hacia una evaluación bajo el denominado Artículo IV, revisión económica periódica que no se realiza en el país desde 2004.
Durante años, Venezuela operó en un profundo vacío estadístico al suspender la publicación de indicadores clave como el Producto Interno Bruto (PIB) y la inflación, incluso durante uno de los procesos hiperinflacionarios más prolongados de la historia reciente. Cuando el BCV publicaba cifras, estas solían ser recibidas con escepticismo por parte de los analistas: en 2018, por ejemplo, el ente emisor reportó una inflación anual del 860% para 2017, frente al 2.818% estimado por el FMI. Esta opacidad obligó a consultoras y economistas a trabajar exclusivamente con mediciones privadas.
Como parte de este proceso de reincorporación, el FMI contempla abrir una oficina permanente en Caracas el próximo año.
A comienzos de 2026, el Fondo había advertido sobre las dificultades para proyectar el desempeño económico de Venezuela debido a la falta de diálogo técnico directo y a las discrepancias en los indicadores. En su momento, recomendó tomar los datos consolidados «con cautela», una advertencia que podría ser revisada en su próximo informe tras la reanudación del flujo de información.
Con información Bloomberg
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