Apenas el 51,93 % de la población en Venezuela se encuentra integrada a la fuerza laboral, una cifra que ubica al país como uno de los de menor participación formal en el continente americano, de acuerdo con los últimos datos de The Global Economy. Aunque el indicador refleja una leve mejora frente al 51,02 % registrado en 2024, la distancia frente al promedio regional (62,7 %) sigue siendo abismal.
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Este fenómeno responde a la profunda crisis económica acumulada durante la última década, al cierre masivo de empresas y a la migración de más de 8 millones de personas, en su mayoría en edad productiva. Lejos queda el máximo histórico de 2006, cuando la participación alcanzó el 64,86 %, antes de iniciar un paulatino descenso que tocó fondo en la pandemia de 2020 con un 48,18 %.
Salarios golpeados y desincentivo laboral
La drástica pérdida del poder adquisitivo es uno de los principales factores que desestimulan la incorporación al mercado de trabajo formal. El salario mínimo legal se mantiene congelado en 130 bolívares desde marzo de 2022 (equivalente a 0,15 dólares a la tasa oficial actual).
Para contrarrestar esta brecha, el sector privado paga un ingreso promedio de 545 dólares mensuales a través de bonificaciones; sin embargo, las empresas advierten que han alcanzado su límite operativo. Tito López, presidente de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria), enfatizó que es inviable ajustar los sueldos al costo de la canasta alimentaria —que ronda los 700 dólares— sin antes reactivar la producción, reducir la alta presión tributaria e incentivar el crédito bancario. Según el gremio industrial, más del 63 % de las ganancias corporativas se destinan al pago de impuestos.
De la formalidad al comercio informal
Frente a la insuficiencia salarial, un número creciente de profesionales y técnicos capacitados abandona sus puestos en el sector público o empresarial para trabajar de forma independiente o migrar al comercio informal. A esta realidad se suman las trabas burocráticas y fiscales, las cuales obstaculizan la formalización de nuevos emprendimientos y empujan a los pequeños negocios a operar fuera del marco legal.
Un rezago marcado respecto al continente
Venezuela se sitúa 10,7 puntos porcentuales por debajo de la media de América Latina y el Caribe (62,7 %), y es ampliamente superada por países vecinos como Colombia (64 %), Brasil (63,5 %) y Chile (61,1 %).
Analistas y economistas coinciden en que los ajustes salariales aislados resultan insuficientes para revertir este escenario. Reactivar el empleo formal requerirá un cambio estructural en el modelo económico que incentive la inversión, alivie la carga tributaria sobre el aparato productivo y restituya la seguridad social a la fuerza trabajadora.
Con información Prensa Lara
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