La reciente reducción del encaje legal aprobada por el Banco Central de Venezuela (BCV) ha comenzado a liberar liquidez en el sistema financiero. Sin embargo, su impacto en la reactivación del crédito seguirá siendo limitado mientras las principales captaciones bancarias continúen sujetas a severas restricciones de reserva.
La medida —oficializada en la Gaceta Oficial del 11 de septiembre de 2026 mediante la Resolución BCV 26-08-02— redujo del 73% al 50% el encaje sobre los depósitos a plazo de la banca comercial y universal (y del 40% al 27% en la banca microfinanciera). No obstante, el requerimiento para los depósitos a la vista y de ahorro se mantuvo inalterado en un elevado 73%.
Impacto acotado por la estructura del liquidez
Aunque la modificación flexibiliza una de las mayores tramas a la intermediación financiera en el país, apenas toca una fracción menor de los depósitos. Un análisis de la firma Oikos Research revela que los depósitos a plazo representan solo el 0,78% de la liquidez monetaria total (estimada en Bs. 3,13 billones), mientras que los depósitos a la vista concentran el 88,5% y los de ahorro el 8,11%.
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Dado que casi el 97% de los recursos captados por el sistema continúa bajo la exigencia del 73%, la capacidad real de los bancos para otorgar nuevos préstamos se incrementa de forma residual. Por ello, Oikos Research calificó la decisión como un «saludo a la bandera», advirtiendo que solo tendría un efecto significativo si marca el inicio de una flexibilización progresiva para todas las categorías de depósitos.
Asimismo, la firma criticó la dependencia del encaje como herramienta monetaria, señalando que distorsiona el mercado y genera costos que se trasladan a los clientes a través de mayores tasas activas y menor remuneración para los ahorristas.
Señales de recuperación gradual
Una visión levemente más optimista sostiene el economista Hermes Pérez, quien identifica destellos de respuesta en el sector. Pérez estima que la medida podría traducirse en un aumento adicional del crédito equivalente a entre 0,2% y 0,4% del PIB hacia finales de año.
Según sus datos, la cartera de crédito creció un 3% en septiembre (medido en dólares al tipo de cambio oficial) y acumuló un alza del 4% hasta el 9 de octubre. La combinación de la norma con un incremento en las tasas de interés ha incentivado un ligero repunte de los depósitos a plazo, otorgando a las instituciones financieras un mayor margen de maniobra.
Un freno estructural que persiste
El encaje bancario exige a las instituciones mantener inmovilizada en el BCV una porción de sus depósitos, impidiendo su transformación en financiamiento para empresas y hogares. En Venezuela, este mecanismo ha actuado como una barrera estructural para la economía.
Aunque la reducción parcial abre un resquicio para expandir las colocaciones, el panorama general no cambia de fondo. Mientras el BCV no reduzca la carga sobre los depósitos a la vista y de ahorro, la reactivación del crédito bancario en Venezuela continuará supeditada al ritmo al que logren crecer las captaciones a plazo.
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