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Colombia evalúa prohibir el matrimonio infantil

La Comisión Primera del Senado de Colombia aprobó en primer debate el proyecto ‘Son niñas, no esposas’, que busca prohibir el matrimonio infantil y elevar la edad mínima para casarse a los 18 años.

La propuesta fue presentada por los representantes Jennifer Pedraza, Alexandra Vásquez, María Fernanda Carrascal, Juliana López, Jhon Jairo González y Juan Carlos Vargas.

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Esta iniciativa cuenta con el respaldo de organizaciones como Alianza para la Niñez, Save the Children y Valientes, así como el respaldo de la ONU, la Unfpa y la Unesco.

Pero esta no es la primera vez que se intenta un proyecto de ley para prohibir el matrimonio infantil en Colombia.

De hecho, se han presentado nueve y siete de ellos han sido archivados por vencimiento de términos.

En Colombia, el 17% de las uniones matrimoniales están formadas por un adolescente de entre 13 y 19 años. Ocho de cada diez de ellos son mujeres.

Tan solo para el año 2020, el 53,6% de las niñas entre 10 y 14 años en estado de embarazo se encontraban unidas en matrimonio, unión libre, viudez o divorcio, muchas de ellas con personas mayores.

Actualmente, el Código Civil Colombiano establece en su artículo 117 que: “Los menores de la edad expresada no pueden contraer matrimonio sin el permiso expreso, por escrito, de sus padres legítimos o naturales”, lo cual no significa que sea penalizado.

Basta con el permiso paterno para que los niños, niñas o adolescentes puedan entrar en «unión temprana», incluso, si su pareja es mayor de edad.

Según UNICEF, para el 2022, Colombia ocupaba el puesto 20 a nivel mundial en cuanto a matrimonios infantiles antes de los 15 años y el puesto 11 con respecto a América Latina y El Caribe.

Por otro lado, los departamentos con mayor incidencia en uniones tempranas son Vichada, Amazonas, Chocó, La Guajira y Caquetá.

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Según el Informe de Estadística Sociodemográfica aplicada del DANE, las uniones tempranas “pueden limitar el desarrollo de una niña, adolescente o joven, así como pueden profundizar las desigualdades de género, que comienzan en la infancia y se perpetúan en la adultez”.

Pero el trabajo no es solo desde la legalidad de las uniones, ya que, según Andrea Tague, oficial de Género de Unicef, en entrevista para EL PAIS, “lo que más se repite son las uniones de hecho con menores de edad, que suelen ocurrir en la ruralidad y de la que son testigos las comunidades”.

De esta manera, se habla de un trabajo legislativo que además amplíe esfuerzos por educar y sensibilizar a las comunidades para que deje de entenderse el matrimonio infantil como una práctica cultural.

Con información Vanguerdia

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