La sombra de su padre persigue a la presidenta electa de Perú, Keiko Fujimori, quien asumirá el cargo el próximo 28 de julio. A días de la toma de posesión, familiares de víctimas de la violencia de Estado se movilizan en rechazo a su investidura. El motivo principal son las violaciones a los derechos humanos cometidas durante el régimen de Alberto Fujimori en los años 90 y el reciente impulso de normas que benefician a los responsables.
Frente a esta situación, los allegados exigen la derogación inmediata de las llamadas «leyes de impunidad» promovidas por el fujimorismo y sus aliados en el Congreso.
Reformas legislativas y retroceso en derechos humanos
La tensión aumentó tras la promulgación, el pasado 20 de julio, de la Ley 32735. Esta norma permite frenar o trasladar investigaciones y procesos judiciales en curso, incluidos algunos que ya cuentan con sentencia en primera instancia.
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Según Amnistía Internacional, la ley dispondrá que: «Los posibles delitos cometidos por integrantes de las Fuerzas Armadas y de la Policía sean investigados y juzgados por tribunales militares en lugar de la justicia ordinaria, incluso cuando las víctimas sean civiles.»
Exigen derogación de las normas de impunidad
En respuesta, los familiares se concentraron frente al Palacio de Justicia en Lima. Entre los manifestantes se encontraba Pilar Fierro, madre de Dora Oyague, estudiante secuestrada y asesinada en 1992 por un comando militar.
Pilar Fierro: «Todavía estamos buscando los restos de nuestros familiares desde hace 34 años. Es un dolor horrible, yo ya no puedo más», expresó entre lágrimas.
Gisela Ortiz: Hermana de Luis Ortiz, estudiante asesinado en la masacre de La Cantuta (1992), manifestó su indignación sobre el nuevo mandato: «Sentimos un gran temor porque el fujimorismo es una fuerza autoritaria. Viene un periodo de mucho retroceso en derechos humanos. Jamás vamos a conversar con Keiko Fujimori; no puede haber reconciliación sin justicia».
Un reclamo que abarca distintas generaciones
La protesta no solo reúne a víctimas de los años 90, sino también a familiares de las crisis políticas más recientes:
Marco Antonio Samillán: Hermano de Milagros Samillán, asesinado por disparos policiales durante las protestas de enero de 2023 contra el gobierno de Dina Boluarte, señaló: «Keiko Fujimori representa impunidad, corrupción y el miedo a que nos puedan desaparecer. Cuando dice que gobernará como su padre, sabemos lo que se viene».
Luis Reyes: Joven músico gravemente herido en las manifestaciones de 2025, envió un mensaje directo a la virtual mandataria: «Si el pueblo no tiene justicia, el gobierno no tendrá paz».
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