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Investigación de CNN revela fallas estructurales y de construcción en torres públicas que colapsaron por los terremotos en Venezuela

Al día siguiente de que dos fuertes terremotos sacudieran Venezuela, Ailin Quiroz se dirigió hacia la costa en busca de su hermana. Sin embargo, solo encontró una montaña de escombros en el lugar donde antes se levantaba su edificio de apartamentos.

Quiroz pasó horas trepando entre las ruinas, pero no halló ningún rastro de su hermana ni de otros seis familiares que vivían en la torre de 13 pisos. Ahora, una pregunta la atormenta: ¿Por qué su edificio se derrumbó mientras otras edificaciones de gran altura, ubicadas en las cercanías, lograron mantenerse en pie?

El inmueble era una de las 15 torres de viviendas públicas que colapsaron en la localidad costera de Caraballeda durante los terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 registrados el 24 de junio.

Aunque el Gobierno todavía no ha publicado una lista completa de las personas fallecidas, es probable que miles de residentes de estos complejos habitacionales públicos hayan perdido la vida en la tragedia. Cada torre, de más de ocho pisos de altura, albergaba al menos 240 apartamentos.

Un análisis de CNN basado en videos e imágenes de algunos de estos edificios —tanto durante su acelerado proceso de construcción como después de sus derrumbes— sugiere que las deficiencias constructivas pudieron haber contribuido a la magnitud del desastre.

Las pruebas visuales muestran soportes de acero de refuerzo, conocidos como estribos, ensamblados de forma incorrecta. Estas barras metálicas están diseñadas para otorgarle mayor resistencia al concreto. Las imágenes evidenciarían posibles violaciones a las normas técnicas en cinco complejos habitacionales levantados por el Gobierno, donde se ubicaban las 15 torres que colapsaron.

En tres de esos complejos, las fotografías también revelan una corrosión profunda en los soportes metálicos, señal que, según los expertos, podría indicar el uso de concreto de baja calidad. No obstante, aún no se ha determinado si estos defectos estructurales estaban presentes en la totalidad de las torres gubernamentales derrumbadas.

Ingenieros estructurales, especialistas en prácticas de construcción en Venezuela y sismólogos que revisaron las evidencias señalaron que estas fallas pudieron aumentar la vulnerabilidad de las torres ante sismos de gran magnitud. Sin embargo, advirtieron que resulta complejo demostrar una relación directa de causalidad tras movimientos telúricos tan intensos.

«Así es como falla una estructura de concreto cuando no se construye correctamente», explicó el ingeniero estructural Kit Miyamoto durante una visita de inspección en Caracas.

Inmediatamente después de los terremotos, el Gobierno creó una comisión para analizar los edificios afectados. Su presidente, Francisco Garcés, informó a CNN que cerca de 100 edificaciones están siendo evaluadas mediante la extracción de muestras de materiales y mediciones estructurales.

De una tragedia a otra

Durante casi una década, los residentes habían denunciado problemas en las torres, cuya construcción fue ordenada en 2011 por el entonces presidente venezolano Hugo Chávez.

Medios locales reportaron decenas de denuncias de habitantes sobre filtraciones constantes de agua, tuberías dañadas y fugas de aguas servidas.

Las 15 torres que posteriormente se derrumbaron formaban parte de un vasto plan de edificaciones levantadas en distintas regiones del país por la administración de Chávez. Muchos de estos complejos fueron destinados a familias que habían perdido sus hogares durante la tragedia de inundaciones y deslizamientos de tierra ocurrida en 2010.

Ubicados cerca de la falla de San Sebastián, en la costa venezolana, estos desarrollos estuvieron bajo la responsabilidad de la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales (OPPPE), creada por Chávez dos años antes como parte de su meta de construir tres millones de viviendas en nueve años.

Los complejos fueron levantados en apenas un año. Francisco Sesto, entonces director de la OPPPE, arquitecto principal del organismo y cercano colaborador de Chávez, detalló el proceso en su blog personal.

En una publicación, explicó que el mandatario había exigido la construcción de 200.000 viviendas únicamente durante 2012, precisamente el año en que se edificaron estas estructuras.

Lucas Pou, exdirector principal de la OPPPE, declaró a CNN que era una práctica habitual adjudicar contratos sin licitación, amparándose en un decreto de emergencia para acelerar los trabajos. No obstante, aclaró que no participó en los proyectos habitacionales de Caraballeda.

En su blog, Sesto describió la misión de la OPPPE como «un esfuerzo gigantesco realizado con una intensidad nunca antes vista en Venezuela». Para cumplir con los plazos, escribió, los equipos trabajaban en turnos rotativos de dos y hasta tres jornadas diarias.

Sesto no respondió a las solicitudes de comentarios de CNN para esta investigación, pero declaró a The New York Times que no considera «periodísticamente sólido centrarse en un puñado de edificios de la Gran Misión que colapsaron, teniendo en cuenta que también se derrumbaron cientos de edificios privados».

Aunque decenas de miles de edificaciones sufrieron daños a causa de los terremotos, los complejos construidos por la OPPPE figuraron entre los edificios residenciales más grandes que se desplomaron en el estado costero de La Guaira. Imágenes satelitales muestran que, en Caraballeda, el 63 % de las torres de gran altura construidas por esta autoridad especial de vivienda pública colapsaron.

La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, había ordenado la suspensión de la OPPPE en febrero, unos meses antes de los sismos.

Problemas con las barras de acero de refuerzo

La normativa venezolana de construcción de 2006, vigente cuando se levantaron los edificios, establecía que las piezas de acero de refuerzo —los estribos— debían doblarse en ángulos de 135 grados en todas las estructuras de gran altura en La Guaira.

Esta medida de seguridad permite que las uniones que refuerzan vigas y columnas resistan mejor los movimientos sísmicos, evitando que se rompan o se desprendan.

Sin embargo, las imágenes captadas en los cinco complejos habitacionales —construidos a partir de 2011— y tras los terremotos de 2026 muestran que algunos estribos aparentemente fueron doblados en ángulos de apenas 90 grados.

Esta diferencia representa una violación a las normas de construcción y, según los expertos, pudo marcar la diferencia entre que una estructura colapsara de manera catastrófica o lograra mantenerse en pie.

Durante sismos severos, incluso unos pocos estribos ensamblados incorrectamente pueden comprometer la integridad de una viga o columna, explicaron Jeffrey Dowgala y Terrence Paret, ingenieros estructurales de la firma Wiss, Janney, Elstner Associates.

Miyamoto comparó el defecto de los estribos con un barril de vino al que no se le colocan correctamente las abrazaderas metálicas. Tras los sismos, Miyamoto y un equipo de cerca de 100 ingenieros comenzaron a trabajar bajo la supervisión del Ministerio de Obras Públicas para evaluar los edificios supervivientes. El Ministerio de Comunicación de Venezuela no respondió a las solicitudes de comentarios.

Miyamoto señaló que este problema estaba ampliamente extendido entre los escombros inspeccionados en La Guaira. Una fotografía tomada durante una visita de la OPPPE en marzo de 2012 muestra este mismo defecto en los cimientos de una torre del complejo OPPPE 27, cuyas cuatro torres terminaron colapsando 14 años después.

De más de 40 fotografías y videos verificados por CNN que mostraban los estribos, solo una pequeña proporción evidenció un doblado correcto.

Imágenes de otros dos complejos derrumbados revelan otro inconveniente: los soportes de acero estaban colocados demasiado cerca unos de otros y rara vez agrupados conforme a la normativa de 2006. Los expertos advierten que esto deteriora la integridad estructural y refleja inconsistencias técnicas.

Asimismo, las barras de acero expuestas tras los derrumbes mostraron una corrosión profunda en al menos tres complejos. Miyamoto calcula que cerca de la mitad de los edificios caídos en la zona presentaban este deterioro, influenciado por el clima tropical, la cercanía al mar y la posible presencia de impurezas en el concreto.

Dos trabajadores de la construcción declararon a The New York Times que su equipo estiraba los materiales mezclando otros productos con el concreto. El diario también halló que las torres carecían de muros de corte visibles y que la orientación uniforme de sus columnas debilitaba su resistencia sísmica.

Los testimonios de los residentes respaldan la hipótesis de un concreto de baja calidad. Un vecino del complejo OPPPE 26 relató que «el piso se agrietaba con cualquier impacto». Por su parte, Ailin Quiroz indicó que no recordaba incidentes similares en su torre.

En octubre de 2025, un residente del complejo OPPPE 26 había declarado al medio La Verdad que su esposa resultó herida cuando un fragmento del techo de la sala se desprendió. «Por suerte, pudo cubrirse la cabeza y solamente sufrió una lesión en el hombro», recordó.

Con información CNN

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