El invierno parece haber llegado al mercado de las criptomonedas, con una caída generalizada y vertiginosa del precio de bitcoin y todos los otros criptoactivos que han seguido los pasos del «oro digital» en la última década.
En los últimos dos años, el mercado de las criptomonedas experimentó su pico máximo. El valor de bitcoin alcanzó los $67.000 y muchos inversores sonreían ante la posibilidad de que alcanzara una cifra de seis dígitos en el mediano plazo.
Entretanto, los token no fungibles (NFT) ganaban terreno en el mundo entero. La criptografía intentó arropar mercados como el del arte y el de los videojuegos, creando auténticos fenómenos que movilizaron cantidades enormes de dinero, como ocurrió con Bored Ape Yacht Club en el plano artístico o Axie Infinity en la industria de los videojuegos.
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La llegada de 2022 puso fin a la algarabía del mercado criptográfico. Los NFT perdieron popularidad y muchos proyectos desaparecieron, mientras que el mercado empezó una espiral descendente que algunos consideraban una corrección natural del mercado.
Lo que empezó como una corrección, se convirtió directamente en una caída sostenida. El valor de bitcoin inició el año fluctuando en torno a $46.700 y descendió rápidamente hasta encontrar un soporte en los $30.000, pues la moneda no parecía descender desde ese piso.
Con la llegada de junio, inició el desplome. La moneda cayó hasta alcanzar los $17.700, el precio más bajo de bitcoin en unos 18 meses. Esto se tradujo en una pérdida del 73% de su máximo histórico en torno a $67.500 alcanzado en noviembre de 2021.

Aunque las gráficas de las criptomonedas parezcan algo lejano a la realidad del venezolano, es un mercado que tiene peso en Venezuela. En el marco de las regulaciones de la actividad económica establecidas por el chavismo, los criptoactivos han ganado terreno paulatinamente hasta convertirse en una opción recurrente en el consumo.
El uso de las criptomonedas en Venezuela no queda únicamente en los métodos de pago disponibles para el consumo, sino que algunos incluso se han dedicado a la inversión. El trading de criptoactivos genera ingresos para miles de venezolanos y de esta actividad depende la estabilidad de cientos de familias.
La importancia y extensión de las criptomonedas en Venezuela queda plasmada en el Índice Global de Adopción de Cripto de 2021, elaborado por la consultora Chainalysis. Según este estudio, Venezuela se ubica en el séptimo lugar en el ranking de adopción de criptoactivos. Además, se trata del primer país americano en la lista, al ubicarse incluso por encima de Estados Unidos.

El uso de plataformas de intercambio de criptomonedas ha incrementado sustancialmente en Venezuela durante los últimos años. Es por eso que esta caída del mercado preocupa y afecta a tantos, especialmente ante un panorama en el que se debate incluso la supervivencia de este sector en el futuro.
Predecir el destino de todo un mercado a largo plazo es, cuando menos, precipitado. Sin embargo, el presente arroja algunas pistas sobre lo que podría ocurrir. Por este motivo, es necesario conocer las razones de este desplome.
Criptomonedas caen con la economía
La caída de bitcoin y demás criptomonedas no es un evento aislado. Al formar parte de un mercado que se desenvuelve en la economía global, sus subidas y bajadas suelen responder a estímulos del contexto económico.
En este caso, la contracción acelerada del mercado responde a una amplitud de variables que han caracterizado a la economía mundial en los últimos meses.
La primera potencia económica del mundo, Estados Unidos, registra la inflación más alta en 40 años y en general hay una crisis inflacionaria en todo el globo. Como respuesta, los bancos centrales han respondido subiendo las tasas de interés. Así lo explica el economista Daniel Cadenas.
«Los mercados financieros no se desvinculan del sector real de la economía. Ese vínculo que los une es la tasa de interés. En períodos recesivos, los mercados financieros dan cuenta de esa caída. Esto ha llevado a los bancos centrales a subir las tasas de interés de manera agresiva», destacó.

El Sistema de Reserva Federal, banco central de Estados Unidos, anunció en mayo que incrementaría la tasa de interés 75 puntos básicos. Por lo tanto, se ubicaría entre 1,5% y 1,75%. Las expectativas están centradas, además, en que siga subiendo hasta 3,8% en los próximos dos años.
Una tasa de interés mayor implica deberle más dinero a las entidades bancarias al solicitar préstamos. Cuando sube esta tasa, generalmente la demanda en el mercado disminuye moderadamente y con menos consumo, con la esperanza de que la inflación retroceda.
Como consecuencia, los mercados suelen verse perjudicados. Con menos préstamos, hay menor disponibilidad de dinero y por lo tanto, la inversión se reduce.
Debido a que la mayoría de los principales mercados financieros se encuentran en Estados Unidos, la subida de las tasas de interés de la Reserva Federal impactó al mercado de valores global. Con ellos, caen los criptoactivos también.
«Al caer el valor de los activos financieros tradicionales, las criptomonedas son arrastradas. La realidad es que existe una alta correlación entre el desempeño de los mercados financieros tradicionales y los criptoactivos», insistió Cadenas.
A este contexto inflacionario se suma el conflicto en Europa Oriental. La invasión de Rusia a Ucrania desató un auténtico caos en los mercados internacionales, pues implica a dos productores importantes en materia alimenticia y energética.
¿Cuál es el futuro de las criptomonedas?
Las perspectivas del mercado apuntan en diversas direcciones. Los economistas más tradicionales suelen coincidir en que el mercado de las criptomonedas no tiene demasiado futuro, mientras que otros expertos consideran que la caída es parte de la fluctuación normal del mercado.
Cadenas considera que este «estallido de la burbuja» fue definitivo y que será difícil contemplar nuevamente esos precios exorbitantes que llegaron a caracterizar a las criptomonedas en los últimos años.
Su argumento parte de la incapacidad de sostener la estructura en la cual las criptomonedas cimentan sus bases, a través de casas de cambio que facilitan las transacciones entre usuarios de criptoactivos y agilizan inversiones incluso ofreciendo instrumentos financieros.
Estas casas de cambio, conocidas como exchanges, han presentado problemas en los últimos meses. Este aspecto ha contribuido también con la caída del mercado.
El pasado 14 de junio, una de las exchanges más importantes del mundo, Coinbase, despidió al 18% de su personal (1.100 personas). Su director ejecutivo, Brian Armstrong, advirtió que la decisión pasaba por resguardarse de la recesión económica que azotaría al mundo durante los próximos años y el consecuente criptoinvierno, que afectaría los ingresos de la compañía.
«Una recesión podría conducir a otro criptoinvierno y podría durar un período prolongado. En criptoinviernos anteriores, los ingresos comerciales, nuestra mayor fuente de ingresos, han disminuido significativamente», explicaba.
