Muchas personas creen que tener una baja autoestima se limita a sentirse inferior o tener falta de confianza al hablar en público.
Sin embargo, la psicóloga Ainhoa Vila, experta en salud mental, ha puesto el foco en un comportamiento cotidiano que suele pasar desapercibido: la tendencia a dar explicaciones excesivas por cada decisión o deseo.
Según la especialista, este hábito no es cortesía, sino un mecanismo de defensa arraigado en la inseguridad.
En sus recientes intervenciones, Vila explica que cuando alguien siente la necesidad de validar cada uno de sus movimientos, en realidad está buscando permiso para existir.
La psicóloga es tajante al señalar que esta conducta es una «estrategia de supervivencia aprendida» para evitar el rechazo o el conflicto que se experimentó en el pasado.
El «DNI emocional»: Por qué nos justificamos
La experta utiliza una comparación muy descriptiva para ilustrar este comportamiento.
“Es como mostrar tu DNI emocional cada vez que estás hablando”, afirma la psicóloga Ainhoa Vila.
Para ella, añadir datos innecesarios a una respuesta simple es una forma de buscar legitimidad porque la persona siente que su palabra, por sí sola, no tiene suficiente valor.
Esta necesidad de «defenderse incluso antes de que los demás te ataquen» revela un miedo profundo a no ser suficiente.
Vila destaca que la autoestima no se recupera con palabras vacías, sino con acciones: “La autoestima sube cuando tus actos te respetan”, sentencia la especialista, invitando a sus pacientes a practicar la coherencia entre lo que sienten y lo que hacen sin sentir culpa.
Las señales que «susurran» inseguridad
Ainhoa Vila advierte que la baja autoestima no siempre se manifiesta con grandes gestos de timidez.
En muchas ocasiones, se esconde detrás de frases que parecen humildes pero que denotan una desconexión total con las propias necesidades.
“La baja autoestima no siempre grita ‘no valgo’, a veces susurra ‘mejor no molesto’”, explica la psicóloga.
Frases como «da igual lo que yo quiera» o «no quiero ser una carga» son alarmas rojas en su consulta.
Según Vila, esto indica que la persona no se percibe como alguien que suma, sino como alguien que estorba si expresa una necesidad.
Para superar esto, la experta recomienda entrenar la capacidad de dar respuestas directas y firmes, aceptando la incomodidad inicial que supone poner límites por primera vez.
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