Dasmary Chirino, madre de un niña de 10 años de edad con hidrocefalia, displacia de cadera y una herida abierta en su entrepierna, denunció que desde hace dos semanas ha intentado que su hija sea atendida en el Hospital Pediátrico Dr. Agustín Zubillaga de Barquisimeto; pero esto no ha sido posible porque los médicos aseguran que «no es una emergencia», mientras que la herida se abre más cada día, tiene perdida de huesos y la menor está descompensada.
La herida que tiene la niña se produjo al desplazarse «arrastrándose» ya que ella no camina por sus múltiples condiciones de salud. «Ella se arrastra porque nunca ha caminado y como el piso de mi casa es rústico se hizo una mezcla entre la herida y una escara, lo que se le fue abriendo y ahora va desde la entrepierna derecha hasta la nalga del mismo lado. Poco a poco se ha ido abriendo, ya es un hueco y cada día pierde pedacitos de hueso que yo voy metiendo en un potecito», cuenta Dasmary.
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Esta madre, soltera y de escasos recursos, cuando vio que la herida crecía, se trasladó hasta el hospital pediátrico, para que le aplicaran tratamiento, pues teme que ya esa herida tiene una bacteria y está infectada. «No es la primera vez que voy al pediátrico, por eso volví. Ella (la niña) ya estuvo recluida en el cuarto piso de ese hospital, hace dos años, el trato fue maravilloso y ella sanó su rodilla, la cual también tuvo un hueco por el mismo motivo y le fue operado», narra Dasmary.

Pero ésta vez fue diferente. Dasmary asegura que el trato ha sido hóstil para con ella y la niña. «Me corren, me dicen que no puedo permanecer allí esperando nada, que eso no es una emergencia, que una emergencia es una apendicitis algo así, pero esto no. Los médicos ni las enfermeras ni siquiera se han molestado en verle la profunda herida que tiene mi hija. Hoy (martes 6 de julio) le hice una hematología y la niña tiene la hemoglobina en 9, muy baja, ella pierda sangre, huesos, me dice mami me duele mucho y ya no quiere comer», dice la madre entre lágrimas.
La menor necesita atención médica urgente
La niña permanece sentada en una silla de ruedas, donde a veces hace sus necesidades, pues lo poco que controlaba sus esfínteres lo ha perdido con la herida, ya que la piel de sus genitales, así como de su ano, está inflamada y se ve comprometida con la herida. «Ya casi ni se mueve, le ha dado mucha fiebre, a veces le doy comida y vomita, siento que mi hija se me puede morir», asevera Dasmary.
La mujer va a diario hasta el pediátrico en busca de atención, lo hace caminando desde la comunidad Juan Sánchez, a unas 15 cuadras del hospital. «Ahorita estoy aquí en Juan Sánchez porque mi prima me recibió para estar más cerca del pediátrico, pero yo vivo más lejos», asegura la madre.
Cuando la madre llega, afirma que los médicos de emergencia ni la miran. «A veces he llegado y ellos están es echando cuento, sin hacer nada e igual no quieren atenderme, no entiendo el motivo de por qué hacen eso, pero no deberían, su deber es atender a todos sus pacientes, más si son niños», denuncia Dasmary.
«Lo que pido es que tengan compasión, que tengan piedad de mi hija, que no esperen a que uno denuncie o a que vaya a otros organismos para atenderla, se que va a necesitar medicamentos, insumos y todo eso, pero mientras esté recluida se pueden buscar, lo que pido es no ser maltratada y que mi hija pueda tener una atención médica», acota Dasmary.
Con información PDCTV
